lunes, 26 de mayo de 2014

MICROESTADIO EN BALVANERA.... ¿progreso o retroceso?

Microestadio en Belgrano y Jujuy....

¿Mejoraría al barrio?

Al conocerse el proyecto, apoyado por el gobierno porteño, varios vecinos de Balvanera rechazan la construcción de un lugar para recitales. Denuncian que la acústica repercutirá sobre inmuebles y la salud de los habitantes linderos. El Ministerio de Desarrollo Económicosostiene que el emprendimiento garantiza “el reposicionamiento de la actividad económica de la zona” cercana a Plaza Miserere.
   Durante años, los vecinos, laburantes y peatones que pasaban de casualidad veían cómo una manzana entera era desmantelada en cámara lenta. Edificios de época, locales y comercios cayeron bajo las silenciosas topadoras. Tardó años el proceso, lo mismo que las respuestas.
    Los comuneros hicieron requisitorias, el Consejo Consultivo 3 (vecinos de Balvanera y San Cristóbal), en sus primeros encuentros también pidieron informes. Ninguna información era concreta.
   Entonces, surgieron rumores. Hubo muchos, incluso esperanzas de que allí se construyera una plaza o paseo público. Qué se iba a hacer con una manzana entera, cinco cuadras al sur de Plaza Miserere, fue un misterio hasta ahora: Un microestadio es la respuesta oficial del gobierno porteño para la situación de los vecinos de Balvanera y San Cristóbal, porque enfatizan que el deterioro estructural y social de la zona se revertirá con esta obra.
   En el Ministerio de Desarrollo Económico dicen que este proyecto “repercutiría de lleno en el reposicionamiento de la actividad económica de la zona”. No obstante, no se fundamenta de manera detallada tal afirmación.
   El proyecto -que tomaría tres años- está comandado por la productora musicalAKE Music, cuyo titular es Aquiles Sojo, de importante trayectoria en el segmento del show business. Sojo estaría tramitando un préstamo de 130 millones de pesos en el Banco Ciudad. “El sponsoreo es una pata fundamental en este tipo de proyectos”, aseguró a Perfil una fuente vinculada a las operaciones.
    En dicho artículo, el cronista y redactor asegura recorrer las calles linderas y conversar con comerciantes y peatones, quienes avalan el emprendimiento por razones de seguridad, movimiento de gente y crecimiento en ventas.
    Si bien el microestadio tendría sus propios estacionamientos subterráneos elgran misterio es cómo llegarían los vehículos vía un tránsito ya colapsado. Luego está el problema de la afluencia de gente, los ruidos y una serie de cuestiones que no van acorde con una línea de ciudad ecológicamente sustentable como el mismo gobierno porteño alegremente ostenta buscar.
   Por estas y otras razones es que la ONG Buenos Vecinos Once (BVO) indicaron: “Le decimos no al microestadio” “Nuestro barrio está `ocupado` por organizaciones mafiosas: venta de drogas, proxenetas que manejan cientos de prostíbulos, vendedores ilegales que se apoderaron de nuestras veredas, punguistas, etc. En este contexto al gobierno de la Ciudad gobernado por el PRO, se le ocurrió la construcción de un estadio adonde se realicen eventos”, lamentaron al respecto.

   “El mismo el jefe de gobierno, Mauricio Macri, impulsor de este proyecto (seguramente socio), que todo el tiempo pone como excusa para justificar el caos de la ciudad que gobierna (¿?) la falta de colaboración del gobierno nacional”, sumaron.
   Del mismo modo, en la página Change.org se creó una cuenta para decir “No a la construcción de un microestadio en Once”. En los argumentos, se expone: “¿De qué manera puede el gobierno autónomo de la ciudad de Buenos Airescontrolar esto, si no puede con los manteros de Once, las pseudo empresas de viajes que estacionan en cualquier lado, con el guiño de inspectores y grúas?”
    De hecho, al cierre de esta edición, la organización BVO convocó a un tercer encuentro -conjuntamente con las ONGs Balsud y Fecoba en la Parroquia Madre Del Redentor, México 2745, el 14 de mayo- luego de los éxitos en convocatoria que tuvieron el del seis de mayo en Saavedra 695 y la asamblea del tres de este mes en la esquina de Jujuy Belgrano, para reunir vecinos que están en contra del proyecto.

Juan Manuel Castro

mjuancastro@gmail.com

martes, 13 de mayo de 2014

MONUMENTO A LA COIMA

Monumentos a la COIMA
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En su libro “Historias Insólitas de la Historia Argentina”, Daniel Balmaceda cuenta que en 1933, José Hortal, entonces Director Nacional de Arquitectura, tuvo la idea de construir un gran edificio en la Avenida 9 de Julio para instalar allí el Ministerio de Desarrollo Social.
En algún momento, parece que Hortal se cansó de los funcionarios municipales que le pedían coimas constantemente para continuar aprobándole las obras. Por eso, y cuando la construcción estaba ya casi finalizada, hizo colocar en la fachada del edificio dos esculturas que no figuraban en los planos: en una esquina, una mujer toma una caja con sus dos manos; en la otra, la misma mujer coloca una mano hacia atrás y mira distraída.
Las estatuas todavía están ahí. Para muchos, son verdaderos monumentos a la coima y, como tales, únicos en el mundo -un dudoso privilegio argentino.
http://robertopatxot.wordpress.com/2013/12/17/un-monumento-a-la-coima/



Siguen las COIMAS: Murales de Evita
Desde el 2011 el edificio luce en sus fachadas norte y sur dos murales gigantes de Eva Perón, obra ideada por el reconocido artista argentino Alejandro Marmo: en la fachada sur del edificio el mural de Evita sonriente; en la fachada norte la imagen de una Evita combativa hablándole al pueblo.
http://bucket3.clanacion.com.ar/anexos/fotos/82/sospechas-por-el-edificio-evita-1504482w645.jpg
La remodelación demandó más de $110 millones de fondos públicos, que se licitaron con diversas irregularidades. La obra contaba con un presupuesto inicial de $74 millones, pero se pagó $36 millones más. Vale aclarar que la confección de los murales no está incluida en el precio...

http://bucket3.clanacion.com.ar/anexos/fotos/75/sospechas-por-el-edificio-evita-1504475h430.jpgVistas del edificio sobre la 9 de Julio donde se encuentran los Monumentos a la COIMA institucionalizada en Argentina.

domingo, 11 de mayo de 2014

UNA MUERTE QUE PASA EN SILENCIO. y vale mas que muchos

 Andrés Carrasco, científico y militante: 

Falleció Andrés Carrasco, el científico que confirmó los efectos devastadores del glifosato, acompañó con su investigación a los pueblos fumigados y cuestionó que la ciencia esté al servicio de las corporaciones.
Carrasco4
Andres Carrasco dando testimonio en el juicio a las fumigaciones de barrio Ituzaingó en 2012.
Por Darío Aranda. Artículo publicado para la revista MU.
Fotos de archivo: Juicio a la Fumigación / ECOS Córdoba.
“Soy investigador del Conicet y estudié el impacto del glifosato en embriones. Quisiera que vea el trabajo”.
Fue lo primero que se escuchó del otro lado del teléfono.
Era 2009 y aún estaba latente el conflicto por la Resolución N°125. Página12 había dado amplia cobertura a las consecuencias del modelo agropecuario y este periodista había escrito sobre los efectos las fumigaciones con agroquímicos.
El llamado generó desconfianza. No conocía al interlocutor. ¿Por qué me llamaba?
El científico avanzó en la presentación. “Mi nombre es Andrés Carrasco, fui presidente del Conicet y soy jefe del Laboratorio de Embriología de la UBA. Le dejo mis datos”.
Nunca había escuchado su nombre. Nunca había escrito sobre científicos y el Conicet me sonaba como un sello.
Llamados al diario y preguntas a colegas. Todos confirmaron que era un científico reconocido, treintaaños de carrera, con descubrimientos muy importantes en la década del 80 y trabajo constante en los 90, cuando se enfrentó al menemismo.
Hice la nota.
Su investigación fue la tapa del diario, (abril de 2009). La noticia: el glifosato, el químico pilar del modelo sojero, era devastador en embriones anfibios. Nada volvió a ser igual. Organizaciones sociales, campesinos, familias fumigadas y activistas tomaron el trabajo e Carrasco como una prueba de lo que vivían en el territorio.
“No descubrí nada nuevo. Digo lo mismo que las familias que son fumigadas, sólo que lo confirmé en un laboratorio”, solía decir él. Y comenzó a ser invitado a cuanto encuentro había. Desde universidades y congresos científicos, hasta encuentros de asambleas socioambientales y escuelas fumigadas. Intentaba ir a todos lados, restando tiempo al laboratorio y a su familia.
También ganó muchos enemigos. Los primeros que le salieron al cruce: las empresas de agroquímicos. Abogados de Casafe (reúne a las grandes corporaciones del agro) llegaron hasta su laboratorio en la Facultad de Medicina y lo patotearon. Comenzó a recibir llamadas anónimas amenazantes. Y también lo desacreditó el ministro de Ciencia, Lino Barañao. Lo hizo, nada menos, que en el programa de Héctor Huergo, jefe de Clarín Rural y lobbysta de las empresas.
Barañao desacreditó el trabajo y defendió al glifosato (y al modelo agropecuario). Y no dejó de hacerlo en cuanto micrófono se acercara. Incluso cuestionó el trabajo de Carrasco en encuentros de Aapresid (empresarios del agro) y, sobre todo, en el Conicet.
Carrasco no se callaba: “Creen que pueden ensuciar fácilmente treinta años de carrera. Son hipócritas, cipayos de las corporaciones, pero tienen miedo. Saben que no pueden tapar el sol con la mano. Hay pruebas científicas y, sobre todo, hay centenares de pueblos que son la prueba viva de la emergencia sanitaria”.
Los diarios Clarín y La Nación lanzaron una campaña en su contra. No podían permitir que un reconocido científico cuestionara el agronegocio. Llegaron a decir que la investigación no existía y que era una operación del gobierno para prohibir el glifosato, una represalia por la fallida 125. Carrasco se enojaba. “Si hay alguien que no quiere tocar el modelo sojero es el gobierno”, resumió café mediante en el microcentro porteño. Pero Carrasco era funcionario del gobierno: Secretario de Ciencia en elMinisterio de Defensa. Le pidieron que bajase el tono de las críticas al glifosato y al modelo agropecuario. No lo hizo. Renunció.
El silencio no es salud
Carrasco1
Empresas, funcionarios y científicos lo habían acusado de no publicar su trabajo de glifosato en unarevista científica, sino en un diario. Se reía y retrucaba: “No existe razón de Estado ni intereses económicos de las corporaciones que justifiquen el silencio cuando se trata de la salud pública. Hay que dejarlo claro, cuando se tiene un dato que sólo le interesa a un círculo pequeño, se lo pueden guardar hasta tener ajustado hasta el más mínimo detalle y, luego, se lo canaliza por medios que sólo llegan a ese pequeño círculo. Pero cuando uno demuestra hechos que pueden tener impacto en la salud pública, es obligación darle una difusión urgente y masiva”.
Era calentón Carrasco. Se enojaba, discutía a muerte, pero luego tiraba algún comentario para distender.
Nos solíamos ver en un café antiguo cerca de Constitución. Él era habitué. Charlaba con las mozas y debatía de política con el dueño.
Café mediante, le pregunté por qué se metió en semejante baile. Ya era un científico reconocido en su ámbito y no necesitaba dar prueba de nada. Tenía mucho por perder en el mundo científico actual. Me explicó que lo había conmovido el sufrimiento de las Madres del Barrio Ituzaingó de Córdoba. Y que no podía permanecer indiferente. También lamentó que el Conicet estuviera al servicio de las corporaciones. Denunció acuerdos (incluso premios) entre Monsanto y Barrick Gold con el Conicet. Se indignaba. “La gente sufre y los científicos se vuelven empresarios o socios de multinacionales”, disparaba.
Ética
En 4 de mayo de 2009, el ministro Barañao envió un correo electrónico a Otilia Vainstok, coordinadora del Comité Nacional de Ética en la Ciencia y Tecnología (Cecte). En un hecho sin precedentes, Barañao aportaba bibliografía de Monsanto y pedía que evalúen a Carrasco. Nunca había pasado algo similar. La mayor autoridad de ciencia de Argentina pedía una evaluación ética por un investigar que había cuestionado al químico pilar del modelo agropecuario.
Barañao quería la cabeza de Carrasco.
Vainstok envió un correo electrónico el mismo lunes 4 de mayo, con copia a los nueve integrantes delComité de Ética. Decía así:
“Estimados colegas, esta tarde he recibido un pedido de que el Cecte considere las expresiones vertidas en artículos periodísticos por Andrés Carrasco con motivo de su investigación de los efectos del glifosato en embriones de anfibios. Adjunto también la bibliografía aportada por Lino Barañao, la entrevista a Carrasco y la entrevista al Ministro Barañao que sacó Clarín”.
El mail se filtró a la prensa. Y Carrasco se enteró de la operación de Barañao y Vainstok. El escándalo hubiera sido enorme. El Comité de Ética reculó y no juzgó a Carrasco, pero el camino estaba marcado.
Los de abajo
En agosto de 2010, en Chaco, estaba por dar una charla, pero empresarios arroceros y punteros políticos intentaron lincharlo. Había concurrido a una escuela de un barrio fumigado, y no pudo hablar. Lo sorprendió la violencia de los defensores del modelo.
Ese mismo agosto, la revista estadounidense Chemical Research in Toxicology (Investigación Química en Toxicología) publicó la investigación de Carrasco. Lo que había sido un pedido-chicana de sus detractores, no sirvió para calmar las críticas. Continuó la difamación de los defensores del agronegocios. Pero fue un triunfo para los pueblos fumigados, las Madres de Ituzaingó y las asambleas en lucha. Y Carrasco comenzó a tejer diálogos con otros investigadores, de bajo perfil. Sentía particularmente respeto y cariño por jóvenes investigadores de Universidad de Río Cuarto y de la Facultad de Ciencias Médica de Rosario. Solía mencionarlos en las charlas y los señalaba como el “futuro digno” de la ciencia argentina.
Otro veneno
Solíamos cruzarnos en encuentros contra el extractivismo. Y periódicamente nos enviábamos correos con información del modelo agropecuario, alguna nueva investigación, viajes suyos a Europa para contar sobre su investigación, el juicio de las Madres de Ituzaingó, la nueva soja aprobada por el gobierno, los nuevos químicos. Un día recibí uno de sus mensajesl. “Hay un nuevo veneno”, fue el asunto de un mail. Alertaba sobre el glufosinato de amonio y lo mencionaba como posible sucesor del glifosato: “El glufosinato en animales se ha revelado con efectos devastadores. En ratones produce convulsiones y muerte celular en el cerebro. Con claros efectos teratogénicos (malformaciones en embriones). Todos indicios de un serio compromiso del desarrollo normal”, precisaba. Y recordaba que la EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria) detalló en 2005 los peligros del químico para la salud y el ambiente. Destacó que desde 2011 el Ministerio de Agricultura había aprobado diez eventos transgénicos de maíz y soja de las empresas Bayer, Monsanto y Syngenta. Cinco de esas semillas fueron aprobados para utilizar glifosato y glufosinato.
¿Para qué y para quién investigar?
Otra tarde le envíe un correo electrónico contando de investigadores que confirmaron lo mismo que él, pero en sapos (muchas veces llaman los “canarios de la mina” porque pueden anunciar lo que le sucederá a humanos. Los investigadores tenían miedo a hablar, por las posibles represalias. De inmediato me llamó por teléfono. Fue tajante: “No quiero saber quiénes son. Sólo quiero que le preguntes para qué mierda investigan, si para criar sapos o para cuidar al pueblo que subsidia sus investigaciones. Preguntales eso por favor”. Y cortó.
Los investigadores nunca quisieron hablar y difundir masivamente sus trabajos.
Carrasco en Wikileaks
En marzo de 2011 se conoció que la embajada de Estados Unidos lo había investigado y había hecho lobby en favor de Monsanto. Documentos oficiales filtrados por Wikileaks confirmaban el hecho. “No esperaba algo así, aunque sabemos que estas corporaciones operan al más alto nivel, junto a ámbitos científicos que les realizan estudios a pedido, medios de comunicación que les lavan la imagen y sectores políticos que miran para otro lado. Estaban, y están, preocupados. Saben que no pueden esconder la realidad, los casos de cáncer y malformaciones se reiteran en todas las áreas con uso masivo de agrotóxicos”.
El otro Carrasco
En noviembre de 2013 le relaté que en Estación Camps (Entre Ríos) había entrevistado a una mujer que luchaba contra los agroquímicos. Era una trabajadora rural y ama de casa, muy humilde, que había enviudado. Su esposo era peón de campo, vivía rodeado de soja y fue fumigado periódicamente. Comenzó a enfermar, la piel se le desprendía y tuvo graves problemas respiratorios. Murió luego de una larga agonía. La mujer no tenía dudas de que habían sido los agroquímicos que llovían sobre la casa. Y los médicos tampoco tenía dudas, aunque se negaban a ponerlo por escrito. El nombre del trabajador rural víctima de los agroquímicos: Andrés Carrasco.
La viuda había escuchado en la radio sobre el científico homónimo de su marido y el glifosato. Y, entre llantos, contó que le daba fuerzas saber que alguien con el mismo nombre que su esposo estaba luchando contra los químicos que le arrebataron al padre a sus hijos.
Le conté la historia por teléfono. El Carrasco científico se conmovió, no podía seguir hablando. Y confesó que solía arrepentirse de no haber investigado antes sobre el glifosato.
La última maniobra
Carrasco7
Sofía Gatica y Andrés Carrasco.
A fin del año pasado me llamó para contarme la última maniobra del Conicet. Había solicitado la promoción a investigador superior y le fue negada. La cuestión iba mucho más allá de la promoción. Lo enojaba el ninguneo de los científicos empresarios y obedientes del poder. Lo habían evaluado dos personas que no conocían nada de su especialidad y otro que es parte de las empresas del agronegocios. Me envió su carta de reclamo al Conicet y relató en detalla la reunión con el Presidente de la Institución. Estaba seguro que era un nuevo pase de factura por lo que comenzó en 2009.
Y le dolía el silencio de académicos que respetaba, incluso de amigos de antaño de las ciencias sociales que le daban la espalda.
Le propuse un artículo periodístico e intentar publicarlo en Página12. Le tenía aprecio al diario, a pesar de que hacía tiempo habían dejado de darle espacio. Le avisé que pondría su versión de los hechos y la del Conicet y de Barañao. Me retruco rápido: “Te van a sacar cagando”.
Lo propuse al diario. Lo rechazaron sin la más mínima explicación. Cuando le avisé la negativa, ni se inmutó. Dijo que era previsible. “En estos años tuve un curso acelerado de lo que son los medios de comunicación”, resumió. Le respondí que estos años había aprendido que el Conicet no era para nada impoluto y que había demasiadas miserias en el mundo científico.
Reímos juntos.
Y me chicaneaba y recordaba que ahora éramos colegas. Tenía un programa en FM La Tribu donde nadie lo censuraba y daba gran protagonismo a las asambleas y organizaciones en lucha contra el extractivismo. El nombre del programa era todo un mensaje a sus enemigos: “Silencio cómplice”.
Quedamos en juntarnos a comer un asado y publicar la nota en medios amigos (la publicó lavaca en su periódico MU en marzo pasado).
Intenté para esa nota hablar con “la otra parte”. Barañao dijo que no tenía nada de qué hablar, desechó cualquier pregunta. El presidente del Conicet, Roberto Salvarezza, adujo problemas de agenda.
La última entrevista
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Viajó a México al Tribunal Permanente de los Pueblos (tribunal ético internacional, de carácter no gubernamental que evalúa la violación de derechos humanos). Volvió a México en enero. Se descompuso y fue trasladado de urgencia. Lo operaron en Buenos Aires y tuvo largas semanas internado, débil. Cuando le dieron el alta, llamó a casa. “Zafé”, fue la primera palabra. Y de inmediato preguntó: “¿Qué sabés del bloqueo en Malvinas Argentinas (Córdoba, donde se frenó la instalación de una planta de Monsanto)? ¿La tiene difícil Monsanto?” Él había estado en setiembre de 2013 cuando comenzó el bloqueo. Me explicó que tenía para varias semanas de recuperación, pero cuando estuviera mejor quería que vayamos a Córdoba, a Malvinas Argentinas y también a visitar a las Madres de Ituzaingó. Lo dejamos como plan a futuro.
Hablamos sobre su situación en el Conicet. Le dolía la indiferencia de compañeros del mundo académico, sobre todo de las ciencias sociales. Le pregunté por qué no recurrir a las organizaciones sociales. Se opuso. Argumentó que ya demasiado tenían en sus luchas territoriales como para preocuparse por él. Se ofreció para una entrevista. La hicimos. Algunas citas:
  • “Los mejores científicos no siempre son los más honestos ciudadanos, dejan de hacer ciencia, silencian la verdad para escalar posiciones en un modelo con consecuencias serias para el pueblo”.
  • “El Conicet está absolutamente consustanciado en legitimar todas las tecnologías propuestas por corporaciones”.
  • “(Sobre la ciencia oficial) Habría que preguntar ciencia para quién y para qué. ¿Ciencia para Monsanto y para transgénicos y agroquímicos en todo el país? ¿Ciencia para Barrick Gold y perforar toda la Cordillera? ¿Ciencia para fracking y Chevron?”
  • “Mucha gente fue solidaria conmigo, piensa que lo que uno hizo tuvo importancia para ellos, tienen derecho a saber que hay instituciones del Estado que privilegian la arbitrariedad para sostener discursos, para que el relato no se fisure.
Sabía que la entrevista sería para un medio amigo, “no masivo”. Estaba contento, recuperando fuerzas, no iba a dar el brazo a torcer ante Barañao, Salvarezza, el establishment científico y las corporaciones del agro.
El 27 de marzo concurrió a Los Toldos, a una audiencia pública sobre agroquímicos. Estaba débil, pero no quiso faltar. Sucedió lo mismo en la Facultad de Medicina, en la Cátedra de Soberanía Alimentaria (el 7 de abril), donde habló de los alimentos transgénicos y los agroquímicos. No estaba bien, andaba dolorido, pero no quiso faltar. Entendía esos espacios como lugares de lucha, donde debía explicar los efectos de los agroquímicos. Solía decir que se lo debía a las víctimas del modelo.
Al fines de abril avisó por correo electrónico que lo habían vuelto a internar. Esperaba que sea algo rápido. Quería volver a su casa, recuperarse y hacer el viaje pendiente a Córdoba, al acampe contra Monsanto.
Su legado
Fui testigo de sus últimos seis años. Tiempo en el que decidió alejarse del establishment científico que vive encerrado en laboratorios y sólo preocupado por publicaciones que sólo leen ellos.Se transformó en un referente hereje de la ciencia argentina. No tendrá despedidas en grandes medios, no habrá palabras de ocasión de funcionarios ni habrá actos de homenaje en instituciones académicas.
Andrés Carrasco optó por otro camino: cuestionar un modelo de corporaciones y gobiernos y decidió caminar junto a campesinos, madres fumigadas, pueblos en lucha. No había asamblea en donde no se lo nombrara.
No existe papers, revista científica ni congreso académico que habilite a entrar donde él ingresó, a fuerza de compromiso con el pueblo: Andrés Carrasco ya tiene un lugar en la historia viva de los que luchan.
Nos queda, entonces, saldar con él una enorme deuda: la de decirle gracias.
Nos vemos en la lucha.

viernes, 2 de mayo de 2014

HERRADOR DE CABALLO. POLO

Sección Mano a Mano. Un herrador de caballos de polo nos cuenta los secretos de su oficio // One on One: A farrier tells us the secrets of the trade

2MAY
Santiago Parra Jaramillo es herrador de caballos de polo, un oficio que combina en dosis iguales la capacidad de observación, el arte manual y el amor por los caballos. Los invitamos a leer la entrevista que le hicimos y adentrarse enlos secretos de un oficio clave dentro del mundo del polo.

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Santiago Parra Jaramillo

¿Por qué se herra un caballo de polo y cada cuánto hay que cambiarle las herraduras?
SPJ: Todo caballo que va a recibir peso sobre su lomo y que va a ser destinado a algún tipo de trabajo debe ser herrado con el fin de brindarle protección a sus bazos y evitar el desgaste por fricción.
En el caso de los caballos de polo, además de hacerlo por las razones mencionadas antes, se herran también para mejorar su tracción o adherencia en la cancha, brindándole no solo protección al jinete sino que también optimizando el rendimiento del caballo durante el juego. Las herraduras son también fundamentales para el entrenamiento (vareo) de los caballos jugadores, ya que las pistas de entrenamiento poseen superficies abrasivas que desgastarían los bazos al ser trabajados a diario si los caballos estuviesen descalzos.
El período entre cada herrada va de 40 a 45 días, dependiendo de algunas variables como el crecimiento del bazo de cada animal, o el desgaste de las herraduras, por sólo mencionar algunas.

¿Existen distinto tipo de herraduras? ¿en qué se diferencian?
SPJ:  Si, hay un universo entero de herraduras que podrían diferenciarse de varias maneras: por el material que están hechas (aluminio, hierro, caucho, siliconas), el deporte para el que van a ser utilizadas (polo, salto, carrera, endurance, bellas formas), terapéuticas (corazón, redondas, cebolla, rock & roll). Por lo tanto, se diferencian en tamaño, grosor, forma, material, y de acuerdo a la finalidad para la que van a ser utilizadas como es el caso de las terapéuticas que a su vez se dividen en casos ortopédicos (correctivas o de confort), y de descanso.

¿Cuál es la diferencia entre herrar un caballo común y uno de polo?
SPJ: Si bien es cierto que el protocolo de herraje es el mismo para caballos de cualquier disciplina, cada actividad tiene diferentes requerimientos en elresultado final. El caballo de polo necesita recibir un herrado que le proporcione comodidad, pero que a su vez garantice que las herraduras no van a convertirse en un obstáculo durante el juego, diminuyendo así el desempeño del caballo. Al hablar de obstáculos me refiero a que el caballo no vaya a arrancarse el mismo las herraduras durante las corridas y los giros que exige el juego dentro de la cancha

¿Qué hay que tener en cuenta al herrar un caballo de polo?
 SPJ: El caballo de polo necesita un herraje a la medida, con precisión suficiente para evitar que las herraduras le queden tan justas que terminen siendo pequeñas, redundando esto en dolores y contracturas posteriores. Por el contrario, herraduras sobradas de talla que, como lo dije antes, el animal termine arrancándoselas en la competencia o en el entrenamiento.
También, se debe tener muy en cuenta las necesidades individuales que va necesitando cada caballo, particularmente en la medida que va acumulando minutos como jugador de polo.

¿Cuál es la virtud más importante que debe tener un herrador de caballos?
 SPJ:  Yo diría, sin temor a equivocarme, que es la observación, porque a través de ella es que se obtienen resultados. Se logra encontrar soluciones a caballos con algún tipo de problema, como claudicaciones, laceraciones, o diferentes comportamientos, por citar solo algunos.

¿Qué es lo que más le gusta de su trabajo?
 SPJ:  Ver como, por medio del herraje, puede brindársele una mejor calidad de vida a cada caballo en particular. Me encanta observar la evolución de caballos que al llegar a mis manos presentaban problemas para seguir jugando al polo y verlos después desplazarse en la cancha sin ningún tipo de problemas. Eso para mí es realmente gratificante.

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Santiago Jaramillo Parra is a polo horse farrier, a job that combines equal doses of observation, craft and a love for horses. We invite you to read the interview we had with him and learn the secrets of an important business in the world of polo.

Why do you shoe a polo horse and how many times do you have to change their shoes?
SPJ:  Every horse which carries weight on his back and is intended for some kind of work should be shod in order to provide protection to their spleens and prevent chafing.
In the case of the polo ponies, in addition to the aforementioned, it is also done to improve traction or grip on the polo field, providing protection not only to the rider but also optimizing the performance of the horse during the game. The shoes are also essential for training active polo horses, because the practice courts have abrasive surfaces that wear down the spleens when they are worked daily and is as if horses were barefoot.
The period between each change of shoes goes from 40 to 45 days, depending on variables such as the growth of the spleen in each animal, or the wear of the shoes, to mention but a few.

Do different types of horse shoeing Exist? And what are the differences?
SPJ: Yes, there is a whole universe to horse shoes and can be differentiated in several ways: by the material they are made of (aluminum, iron, rubber, silicones), the sport for which they will be used (polo, jumping, racing, endurance, dressage), therapeutic (heart, round, onion, rock & roll). Therefore, they differ in size, thickness, shape, material, and according to the purpose for which they are to be used as in the case of therapeutic, they can in turn be divided into orthopedic cases (corrective or comfort) , and the rest.

What is the difference between a normal horse shoe and a polo horse shoe?
 SPJ: While the hardware is the same for horses of all disciplines, each activity has different requirements for the final result. The polo horse shoe needs to provide comfort, but which in turn ensures that the shoes will not become an obstacle to the game, and hence diminishing the performance of the horse. Speaking of obstacles I mean the horse will not start with the same shoes as away from the polo field.

What do you have to take into account when shoeing a polo horse?
 SPJ: The polo pony needs a ‘made to measure’ shoe made with precision to prevent the shoes being too small, and which can result in pain and subsequent injuries. By contrast, horse shoes which are too big, as I said before, can result in the animal with torn ligaments in play or training.
Also, one should take into account individual needs for every horse, particularly in so far as it adds minutes.

What is the most important quality that one has to have as a polo farrier?
SPJ: I would say without doubt, it is observation, because its with this that you can get results. A farrier manages to find solutions to horses with some kind of problem, like lameness, lacerations, or different behaviors, to name but a few.

What do you like most about your work?
 SPJ:  I can see how through fitting shoes, I can provide a better quality of life to each particular horse. I love watching the evolution of horses which came to me with problems arising from playing polo and then afterwards they go on to the field without these difficulties. That’s really rewarding for me.

POLO

Cambios en la forma de jugar al polo y en las reglas de polo // Changes in the rules and ways of playing polo

15ABR
Hace 40 años el juego de polo se caracterizaba por la velocidad: se frenaba muy poco, se hacían tiros largos, y había mucho backhander (pegar para atrás) y poca redondilla (girar y jugar con toques cortos en una jugada individual). Los jugadores, en tanto, se ubicaban a lo largo de la cancha de forma tal de poder recibir pases.
Se jugaba a gran velocidad, y los caballos de polo que se utilizaban corrían rápido, y en muchos casos, frenaban muy mal. Esos caballos no podrían utilizarse en el polo actual.
Los jugadores de polo entraban a gran velocidad por la línea de la bocha (pelota), y nadie podía cruzarse, porque era peligroso. En ese tiempo, los foules, en su mayoría, eran realmente por peligro ya que los caballos no frenaban, y los jugadores tampoco estaban acostumbrados a frenar.
Cuesta creerlo, pero el juego era veloz. Todos se desprendían de la bocha lo antes posible, y cuanto más largos eran los golpes, mejor. El juego consistía en llegar con la menor cantidad de golpes al gol.
Para entenderlo, se puede comparar con el fútbol inglés: 2 pases largos, centro y gol, y todo esto de una forma muy veloz.
Con el paso del tiempo, este tipo de juego fue cambiando. Los jugadores empezaron a jugar con toques cortos y a llevar la bocha individualmente. Esta nueva y revolucionaria forma de jugar, complicaba a los demás, ya que no sabían como contrarrestar este tipo de juego. El primero que utilizó este juego fue Eduardo Moore, que se fue ¡un pionero y un ganador!
Los jugadores fueron adoptando esa forma de jugar con el dominio de la bocha con toques cortos. Hoy en día, esta habilidad parece magia en relación a como se jugaba tiempos atrás. Nadie podría imaginar que un jugador lleve la bocha como “atada” al taco a gran velocidad de forma tal que la bocha y el caballo se trasladen a la misma velocidad.
Los jugadores basan su juego en no perder la bocha, es decir que la posesión siempre la tenga un jugador del equipo, y no como antes, que solamente se pensaba en pegarle a la bocha para adelante lo mas largo posible, aunque no hubiera nadie que pudiera aprovecharla.
A la forma de jugar individual se le sumó lo que se llama “bloqueos, cortinas, pantallas”, que consiste en que un jugador lleva la bocha y los demás le abren camino evitando que lo marquen.
El juego fue cambiando, paso de ser 100% en equipo, donde todos le pegaban en las jugadas, a un juego en el que empezaron a aparecer las jugadas individuales. Para llegar finalmente a un juego donde un jugador lleva la bocha y todos los demás trabajen para él.
¿Que fue lo que cambió en las reglas de polo? principalmente un aspecto: antes si un jugador iba por la línea de la bocha, frenaba, y venía alguien detrás, cometía falta.
El reglamento argentino de polo prácticamente es el mismo, se basa en el peligro para determinar si hay una falta. Pero la realidad es que actualmente losfoules por peligro real serán un 5% del total.
La HPA (Hurlingham Polo Association) se actualizó, si bien habla de peligro, creó el “right of way” (ROW) que, en definitiva, es el derecho a jugar. Con el ROW se puede hablar de falta sin peligro.
Pese a esto, la aplicación de las reglas es casi igual en todo el mundo.

Ignacio Fernández Llorente
Referee oficial AAP
Para leer la entrevista que le realizamos a Ignacio Fernández Llorente clickearaquí.
Para ver el Curso de Reglas de Polo (en video) clickear aquí.
Más  sobre polo: www.argentinapoloday.com.ar

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